Como en una hermandad de almasUna foto autografiada y nueve cartas dirigidas al bardo cubano Julián del Casal (noviembre1863-octubre1893) por parte del poeta Rubén Darío (enero 1867-febrero 1916), confirman la presencia del intelectual nicaragüense en el manojo de memorias que es el fondo de Manuscritos de la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí.
<< Rubén Darío. Foto dedicada a Julián del Casal.
Esta correspondencia, considerada una subcolección dentro de los archivos personales casalianos, aporta un valor agregado a esa compilación y nos acerca a la intimidad del que también fuera periodista y diplomático, reconocido como el padre del Modernismo.
Según apuntes de la época, era seguro que desde fines de la década de 1880, Casal estaba leyendo textos darianos en La Habana Elegante, revista dirigida hasta 1891 por Enrique Hernández Miyares, y de la que ambos eran colaboradores.
Se conoce que entre 1890 y 1891 intensificaron su correspondencia, fomentándose una fiel amistad traducida, además, en intercambio de poemas y en el reconocimiento y admiración mutuos. En ese contexto, el creador de Azul (1888), le dedicó “El clavicordio de la abuela”, publicado en marzo en La Habana Literaria.En reciprocidad, Casal regaló a Darío su poema “La reina de la sombra”y lo publicó en La Habana Elegante.
Parte de carta fechada en San José, Costa Rica, 10 de marzo 189?, en la que pregunta al poeta cubano si le llegaron los versos “El clavicordio de la abuela” que él mismo le dedicara.>>
A propósito de esa perdurable simpatía, el escritor nicaragüense vaticinó en carta dirigida a su colega cubano, el paso de este en la historia de la literatura y alabó, sobre todo, el poema “Kakemono” dedicado a María Cay, una singular amiga. Dicha inspiración llegó mediante una foto que le regalara la señorita Cay a Casal, en la que lucía un traje de japonesa que usó en un baile de disfraces. A su paso por La Habana en 1892, Darío quedaría hechizado también con el raro retrato, al cual se deben dos de sus creaciones: “Para una cubana” y “Para la misma”.
<< Fragmento de carta a Julián del Casal. Guatemala, 14 may. 1891. “Entre lo que de U. he leído últimamente sobresale el admirable Kakemono que ofreció a María Cay, […]”.
También en otras cartas queda explícito el cariño que por el poeta de “Nieve” sentía Darío, así como el alto nivel de comunicación existente entre ambos. A continuación, segmentos trascriptos de algunas de esas esquelas.

Carta a Julián del Casal. New York, Viernes 9 jun.,1893. Hológrafo firmado. Papel con membrete del Hotel Jefferson.
“[…] No le digo nada de mi vida; solo que he sufrido mucho; y que ella es una novela amarga y curiosa. Voy a París por ocho días. Cómo quisiera que fuéramos juntos. Hablaré de ti con Huysmans, con Verlaine y con toda aquella gente joven que conoce Enrique Gómez. De París voy a vivir a Buenos Aires como Cónsul General de Colombia. Escríbeme y no olvides que soy tu amigo, mi pobre y terrible enfermo. […]”.
Carta fechada en San José, Costa Rica, 10 de marzo 189?. >>
“[…] Usted se ha hecho para mí un miembro de mi familia, digo mal: Aunque tengo bastante familia, en el fondo de mi corazón solo mi muger, mi chicuelo y U. pertenecen a ella. Porque…para que salirle ahora con historias grises! Algún día Dios ha de querer que no esté lejano! Tendremos nuestras mutuas confidencias, y, es indudable, ambos quedaremos felices y consolados. […]”.
Cuando en enero de 2008 ingresaban a la Biblioteca los archivos personales de Julián del Casal, a través de donativo, no solo se abría un espacio a “aquel nombre tan bello” al decir de Martí, sino que junto a estos llegaban manuscritos del que fuera llamado príncipe de las letras castellanas, como en una hermandad de almas.