«Creo que hay muchas trincheras todavía donde defenderse, pero a mí me parece que entre las cosas más revolucionarias —te digo de verdad y más acordes con la idealidad y los peligros del mundo actual—, están esos planteamientos que han hecho con relación a la necesidad de defender la cultura; […]”.(1)
Es vital para cualquier país la defensa de su cultura. En ella están contenidos el conjunto de bienes espirituales y materiales creados por el hombre en el devenir histórico. De modo que incluye todas aquellas configuraciones de la sociedad que van desde la ética, la lengua y la religión, hasta la arquitectura y los conocimientos científicos.
La UNESCO considera que la cultura "[…] engloba pues la creación artística y la interpretación, la ejecución, la difusión de las obras de arte, la cultura física, los deportes y los juegos, las actividades al aire libre, así como las modernidades particulares mediante las cuales una sociedad y sus miembros expresan sus sentimientos de belleza y armonía, y su visión del mundo y sus formas de creación científica y técnica y su medio ambiente natura". (2)
Se ha escuchado frecuentemente que la cultura es el escudo y la espada de la nación cubana. Y es que desde la cultura pueden crearse y desarrollarse valores morales acordes a los principios revolucionarios, acumular y atesorar saberes de la memoria histórica de la nación, fortalecer la ideología y el sentido de identidad cubana; así como combatir los presupuestos teóricos de la moral en el capitalismo, donde la ética emana del mercado como institución social y forma predominante de relación entre los hombres, donde la eficiencia, la competitividad, al culto a la diferencia y si fomento da una individualidad que sobresalga por encima de la media social, son exaltados como valores que permitan una incursión más exitosa en el mercado.
No es posible fortalecer la ideología de un pueblo si no se utiliza la cultura de ese pueblo como arma imprescindible en la formación ideológica. El fomento y defensa de las ideas, sentimientos y valores unifica y fortalece a una nación. Por ello Fidel expresó: “Son las ideas las que nos unen, son las ideas las que nos hacen pueblo combatiente, son las ideas las que nos hacen, ya no solo individualmente, sino colectivamente, revolucionarios […] y cuando el número de ideas es mucho mayor; cuando el número de ideas y de valores que se defienden se multiplican, mucho menos puede un pueblo ser vencido”.(3)
La biblioteca pública cubana también contribuye en la lucha ideológica contra al modelo cultural que trata de imponer al imperialismo. Por eso ofrecemos aquí algunas acciones para que el Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas profundice en el combate ideológico contra los valores que propone la ideología capitalista.
<< Biblioteca provincial de Granma
"La Biblioteca Pública es un centro de información que facilita a sus miembros toda clase de conocimiento e información. Debe servir a toda la población, sin discriminación de edad, sexo, nivel educativo, profesión y/o condición social. Y sus objetivos están encaminados a satisfacer las necesidades de formación e información en el campo educativo, recreativo, cultural, profesional y al empleo positivo del tiempo libre". (4)
En Cuba las biblioteca públicas son centros culturales que promueven los valores de la democracia, tales como: la libertad, la igualdad y la justicia social, así como el respeto, la equidad, la solidaridad, la dignidad de los individuos, los valores de las diferentes comunidades y de la sociedad en general.
Todo recinto bibliotecario contribuye a impulsar la práctica democrática en las esferas social y política. Asimismo, se presentan como elementos sociales y políticos, y los bibliotecarios aprovechan esto para contribuir a la formación de identidades culturales y ciudadanas, sustentadas en valores cívicos y responsabilidades sociales. Los bibliotecarios participan en los procesos sociales y políticos que se relacionan con su quehacer cultural, ámbito laboral y ejercicio profesional.
Las bibliotecas constituyen espacios que contribuyen al desarrollo de los derechos humanos ofreciendo el libre acceso a la información y además, propician la preservación de la memoria histórica, y la tradición oral y escrita de nuestro país, asegurando la soberanía y autodeterminación como lo señala la UNESCO.
Tanto la teoría como la práctica de la bibliotecología están determinadas por las necesidades que se generan en la estructura social; por ende, la creación y el ejercicio de esta disciplina y profesión deben cumplir la misión de fomentar la opinión pública, el juicio crítico, la libre toma de decisiones y contribuir activamente en el combate contra el analfabetismo, en todas sus variantes, entre la comunidad de sus usuarios con el fin de mejorar la vida y el entorno colectivo o personal de los mismos. Por ello el bibliotecario cubano debe contribuir en la formación de valores en la comunidad acorde a los principios revolucionarios.
Trabajar por potenciar en los individuos el sentido de identidad con su localidad, el reconocimiento y valoración de los mejores valores de la cultura cubana, atesorados en los fondos de las bibliotecas, fortalece la ideología de los miembros de la sociedad, porque pueden reconocer los extraordinarios valores identitarios que los caracterizan, que no pueden ser canjeados por una cultura foránea.
Las bibliotecas públicas cubanas son espacios que propician el intercambio público de información al interior de sus comunidades; incentivan la discusión sobre temas políticos, sociales, ideológicos y culturales inherentes a los problemas de la sociedad. La biblioteca contribuye con su trabajo a fomentar en el pueblo una cultura general integral. Promover la lectura, una de las acciones básicas en el trabajo bibliotecario, es parte del trabajo ideológico que se lleva a cabo en nuestro país, pues "un pueblo culto es un pueblo libre" como dijera Martí.
La lectura, además, posibilita el desarrollo del proceso cognitivo, influye en el pensamiento reflexivo y en la construcción del conocimiento, conduciendo al desarrollo del razonamiento y a la formación de juicios reflexivos a partir de lo que aporta la creación del autor de la literatura que se consulte.
Leer es ampliar las referencias que se tienen del mundo, entrar en contacto con la creación intelectual, es un ejercicio que expresa y sostiene la cultura de una nación, su fuerza espiritual y sus valores, su capacidad de resistencia y desarrollo. Leer equivale a ser cada día más cultos; por eso en nuestro país, donde se construye una sociedad cada día más justa, es vital que el pueblo lea y las bibliotecas en este sentido han desempeñado desde el triunfo de la Revolución un papel preponderante, ya que la biblioteca pública como unidad de información e institución cultural de alcance masivo nació realmente con el triunfo revolucionario de 1959. Las primeras leyes revolucionarias a favor de la cultura y del pueblo, favorecieron la creación y formación de una red de bibliotecas públicas que se insertaron en los municipios, barrios y comunidades al servicio de la educación y la cultura general del pueblo.
Las bibliotecas públicas en plena correspondencia con la esencia del sistema socialista, tienen un objetivo formador, una amplia utilización de los servicios de forma gratuita y el libre acceso para todos. Es además una institución ideológica y científico-informativa que organiza la utilización de los fondos que posee y está llamada a cooperar con la educación comunista y con el desarrollo cultural y profesional del pueblo. El desarrollo alcanzado por las bibliotecas públicas en la sociedad socialista y el alcance que tienen en los servicios de información para la comunidad, y en su proyección social como contribución a la educación, la cultura y el disfrute estético del pueblo en general, es vital en una sociedad como la nuestra en la que se ha declarado que la Revolución es para todos y para el bien de todos.
Las bibliotecas públicas se deben a los intereses de su comunidad y para ella trabajan, dando cumplimiento a este precepto revolucionario pues atienden a todo tipo de público: niños y jóvenes, adultos, ancianos, discapacitados, reclusos. Llevan el libro a las zonas de difícil acceso con la creación de modalidades de extensión bibliotecaria, para socializar el libro y lograr que todos tengan la oportunidad de satisfacer sus necesidades informativas, recreativas y culturales.
Una de las fortalezas del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas en la actualidad es el trabajo de información y promoción de lectura, dirigido a niños y jóvenes. Con ello, la biblioteca aporta una cuota importante a la formación ideológica de las nuevas generaciones. En Cuba los servicios bibliotecarios para niños y jóvenes han alcanzado en estos últimos años gran prioridad, creatividad, y están diseñados estratégicamente en el Programa Nacional por la Lectura, que da cumplimiento a la política cultural de nuestro país en cuanto al libro y la lectura a través del Ministerio de Cultura y Educación. Son variadas las actividades que se realizan dirigidas a diferentes edades y cada una de ellas, además de tener como objetivo el disfrute y conocimiento, también incluye la formación de valores a partir de la lectura y valoración de las obras leídas o los ternas tratados.
Los valores se transforman a nivel de sociedad en el contenido de los principios y se concreta en el individuo, en sus cualidades y virtudes, que se manifiestan en la conducta y actitud del hombre en la sociedad. La exigencia moral en nuestra sociedad para elevar el ser moral que deseamos y necesitamos, tiene que enfocarse desde todos los niveles: al nivel de la sociedad en general, al nivel de organismos e instituciones, al nivel de asociaciones y empresas, al nivel familiar y escala educacional, a escala individual. De ahí la necesidad de que las bibliotecas contribuyan a la formación de valores en los miembros de su comunidad.
A continuación, algunos ejemplos de actividades de promoción de lectura dirigidas al público infantil y juvenil, en las bibliotecas públicas, donde se trabaja en la formación de valores:
La bebeteca: inicia al niño en el disfrute de la literatura desde las primeras edades, de 0 a 5 años. Consiste en una actividad variada, sistemática, que incorpora a los pequeños y sus padres en narraciones de cuentos, juegos, canciones infantiles. El niño tiene su primer contacto con los libros y la familia, pasa a desempeñar un papel activo para mantener el vínculo con la biblioteca, hasta que el niño alcance la edad escolar y el conocimiento para leer por sí mismo. En esta actividad se trabaja con la familia la importancia del hábito de lectura y se forman valores en los pequeños, de solidaridad, camaradería, bondad, respeto, amor a la naturaleza, así como las diferencias entre las acciones positivas y negativas, a partir de pequeñas narraciones literarias vinculadas con el mundo infantil.
El concurso Leer a Martí: se convoca cada año por la Biblioteca Nacional de Cuba José Martí, el MINCULT, la Oficina del Programa Martiano y el MINED. Tiene como objetivo esencial la lectura, promoción, difusión e investigación de la obra martiana por los niños, adolescentes y jóvenes en cada una de las comunidades. Este concurso ha propiciado un crecimiento cualitativo y cuantitativo en la creación infantil desde su primera edición en 1998, hasta la reciente premiación. Con este concurso se ha logrado a nivel nacional una mayor difusión y conocimiento del pensamiento y la obra martiana en el sector infantil y juvenil y se ha contribuido a la formación de valores a partir de los rasgos morales que evidencian los personajes de La edad de oro y otras obras martianas.
Las actividades de prevencion contra la droga: preparan a los jóvenes y adolescentes para alejarse del consumo de drogas, combatiendo un antivalor, una conducta negativa en los individuos de la sociedad. Estas actividades apoyan los mecanismos para evitar las drogas y el alcoholismo, por solo mencionar algunas.
La biblioteca pública, en su papel ideológico de favorecer las relaciones sociales y con la responsabilidad de contribuir a la formación y satisfacción de necesidades e intereses de la comunidad en la cual está insertada, debe proporcionar la utilización de la información en beneficio del desarrollo personal y social, ofreciendo oportunidades para que los ciudadanos mejoren su condición de vida en todos los niveles. La biblioteca como organismo social ha ido modificando sus funciones y el rol que ha desempeñado en el proceso de comunicación a través de la historia, como consecuencia de las necesidades sociales y la determinación que la misma sociedad le ha impuesto, ya que la biblioteca además de atesorar, preservar y conservar los fondos que posee es un apoyo vital para el proceso educativo al facilitar el acceso a los documentos que permiten conocer el desarrollo científico de la humanidad y poder, de esta manera, generar nuevos conocimientos.
A medida que evoluciona la biblioteca como organismo social, cumple tanto la función de preservación como de trasmisión del conocimiento de generación en generación. Hay una participación más activa de todo tipo de personas que utilizan sus recursos con una avidez de conocimiento científico, intelectual y cultural, llegando asi a convertirse en una institución de acceso público que debe velar por satisfacer las necesidades de información de la comunidad en la cual está insertada, y propiciar la formación de sus usuarios como personas de bien para la sociedad que construimos.
Podemos afirmar que la biblioteca pública cubana es un centro ideológico y cultural activo dentro de la sociedad porque:

Algunas acciones para que el Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas profundice en el enfrentamiento ideológico contra los valores que propone la ideología capitalista
Bibliografía
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Lazo Hernández, E.: Intervención en el VI Congreso de la UNEAC, Palacio de las Convenciones, La Habana, 3 de abril del 2008.
Martínez, L. y María Marta: Revolución: Ética y Valores, Escuela Provincial del Partido, La Habana. (Presentación en Power Point).
Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba: Memorias, Ediciones del Departamento de Orientación Revolucionaria del Comité Central del PCC, La Habana, 1976.
Rendón Giraldo, Nora Elena: “Los Estudios de Comunidad en Bibliotecas Públicas”, en Información: producción, comunicación y servicios, Año 8, no. 35, México, 1998, pp. 7-12. ( http://scieIo.sld.cu/scielc)
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______________: Biblioteca Pública y Revolución, Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana, La Habana. (Tesis de grado).