Arco iris lingüístico en el área del CaribeGrandes potencias marítimas del siglo XVI europeo –España, Gran Bretaña, Portugal, Francia y Holanda– se disputan los territorios del llamado Nuevo Mundo. El continente va así seccionándose, no por razones naturales, sino de resultas de guerras, tratados e intereses ajenos a los de sus pobladores.
Los territorios bañados por las aguas del Caribe ofrecen un ejemplo de este fenómeno: tienen en común un largo período de dominación colonial, los identifican elementos culturales afines y comparten proyecciones sociales, pero al mismo tiempo exhiben una deslumbrante heterogeneidad lingüística.
Esta raigal identidad acompañada de una marcada diversidad se explica porque, cual si se tratara de un crisol, se mezclan en esta área geográfica el componente autóctono representado por el indio, el africano llegado como esclavo, el europeo colonizador y otras nacionalidades, también importadas en condición de mano de obra barata.
Aquí, no obstante, solo nos ocuparemos del aspecto lingüístico del asunto, que por sí solo ofrece suficientes aristas, por cuanto incorpora lenguas de origen latino, germánico, indígena y africano.
El idioma español se habla en unas pocas islas del Caribe... si bien son estas las más grandes y de mayor volumen poblacional: Cuba, República Dominicana (que comparte con Haití la isla de La Española) y Puerto Rico –donde el inglés es igualmente lengua oficial–, para un total que sobrepasa los 22 millones de hablantes.
Pero sucede además que el español es el idioma en que se expresan los países centroamericanos continentales, cuyas costas del oriente son bañadas por el Mar Caribe, por lo que en verdad es esta la lengua preponderante en la región… aunque no puede olvidarse la supervivencia de numerosas lenguas utilizadas por los pobladores autóctonos.
El inglés es el idioma oficial llevado por la colonización británica a un buen número de islas medianas y pequeñas con población mayoritariamente de origen africano, pero donde también se mezclan otros componentes étnicos.
Anguilla, Antigua y Barbuda, Bahamas, Islas Caimán, Granada, Jamaica, St. Kitts-Nevis, San Vicente, Islas Granadinas, Trinidad y Tobago, Islas Turks e Islas Vírgenes Norteamericanas son angloparlantes.
Súmese a los anteriores el estado centroamericano de Belice –étnicamente diverso, donde el español es lengua madre de alrededor de un 15% de los pobladores, y donde subsisten hablantes de dialectos mayas– y Guyana, en la costa caribeña de América del Sur.
En las islas de Dominica y Santa Lucía se habla inglés, aunque también, entre algunos sectores, un creole de raíces francesas.
El francés es común a las islas de Guadalupe y Martinica, en las Antillas Menores, y a la Guyana Francesa, en el litoral nororiental de Suramérica. También en Haití es idioma oficial.
Sin embargo, lo más interesante de esta riqueza sobreviene al analizar los casos del creole, el papiamento y otras lenguas criollas surgidas de la conjunción de razas, hablas y culturas.
El creole (kreyol para los nativos) es la lengua del pueblo de Haití y surgió por la necesidad de comunicarse de dos grupos poblacionales en estrecho contacto: los franceses poseedores de esclavos y los propios esclavos cautivos.
El creole de Haití tiene un basamento francés al cual se incorporan voces de procedencia africana (abundantes en el léxico religioso), del español, el portugués y más recientemente del inglés.
El creole es el idioma en que se hablan y comprenden la totalidad de los haitianos. Es su idioma nacional, junto al francés, que goza de la condición de lengua oficial, pero que no es hablado sino por un cierto número de haitianos con acceso a las fuentes del conocimiento.
Los territorios colonizados por Holanda constituyen otro ejemplo de creatividad lingüística. En las Antillas Holandesas –islas de Aruba, Bonaire, Curazao y otras– se habla el papiamento, mezcla de español (predominante) con holandés, inglés, portugués, arahuaco y algunos dialectos procedentes de África Occidental. El holandés es lengua oficial junto al papiamento, aunque en este último se establece la comunicación entre los habitantes todos de las Antillas Holandesas. Abundan además los hablantes de español y de inglés.
Surinam, entre tanto, también colonizada por Holanda, pero en tierras continentales, tiene como lengua oficial el holandés, pese a que los nacionales se comunican en sranan, especie de lingua franca en la cual se mezclan elementos del inglés, el holandés, el francés, el español y hasta el hebreo, pues se trata de una población con muy disímiles procedencias.
La diversidad lingüística es tal en algunas regiones del Caribe, que en Venezuela, Guyana, Surinam, Guayana Francesa y Brasil, estados fronterizos del litoral atlántico, se hablan ¡cinco idiomas oficiales distintos!: español, inglés, holandés, francés y portugués respectivamente.
El Caribe, donde se dieron cita corsarios y conquistadores de la vieja Europa, es por sí solo un universo cultural –música, danzas, tradiciones, religión, literatura oral– con características muy propias, homogéneo en su integralidad y heterogéneo en sus partes componentes. Su riqueza lingüística, entre otras, es una prueba de ello.