Nuevos desarrollos de la teoría bibliológico informativa (VIII)La documentación
A principios del siglo aparece el concepto de documentación que según Malclés (1) tiene una connotación distinta a la de la bibliografía. Para ella, la bibliografía es el conocimiento de todos los textos impresos o multigrafiados, fundado en la investigación, identificación, descripción y clasificación de estos documentos con el propósito de organizar servicios o construir instrumentos destinados a facilitar el trabajo intelectual. Señala, pues, como campo específico del trabajo del bibliógrafo, el tratamiento solo y exclusivo de los textos impresos o reproducidos por algún procedimiento mecánico similar, y refleja únicamente el nivel aplicado de la disciplina. Según ella, el tratamiento de los textos manuscritos pertenece al dominio de la archivística y el de los documentos iconográficos, plásticos y fónicos corresponde a la documentografía como ciencia teórica que estudia esos tipos de documentos. Este enfoque de Malclés sobre la documentografía o documentación ha sido ampliado por otros estudiosos del tema como los españoles José López Yépez (2) y Emilia Currás (3), por ejemplo, quienes le conceden a la documentación la connotación de ciencia general de los documentos de todo tipo, que abarca todo lo referente a los fenómenos archivístico y bibliotecario. No obstante otros autores consideran la compilación de cualquier tipo de documentos como desarrollos de la bibliografía, el estudio de los portadores de información como propios de la bibliología y le reconocen objetos propios de estudio específicos a la archivología y la bibliotecología, lo que constituye la segunda dirección antes señalada. Sea cual fuere la dirección adoptada, es evidente que se está ante una nueva etapa de la investigación bibliográfica, marcada por la ampliación de los portadores de información que esta aborda y porque las compilaciones que se obtienen, a más del carácter erudito que habían venido manifestando desde siglos anteriores, adquieren una nueva proyección hacia los servicios que pueden ofrecerse con ellas. La investigación bibliográfica llega así a una nueva etapa, la de ampliación de portadores a estudiar y de orientación hacia los servicios.
Nuevas formas bibliográficas
En el siglo XX surgen publicaciones como el Current Contents, que dan noticias sobre las tablas de contenido de distintas publicaciones (4), y la denominada información señal que anuncia a los lectores los documentos de próxima disponibilidad.
Con la aparición del Science Citation Index en el siglo XX (5) surge una nueva forma de compilación bibliográfica destinada a conocer el uso que se hace de los documentos. Permite, además, identificar el comportamiento de las citas como forma de dar crédito a los autores, no sólo por el volumen de las citas que se hace de ellos y la calidad de las fuentes que los citan, sino para identificar precedencias en el desarrollo de las ciencias, así como otras peculiaridades organizativas, útiles para investigaciones sobre la naturaleza de ese desarrollo y para el establecimiento de políticas científicas. Evidentemente, el estudio de citas constituye un grado más de profundidad en el análisis bibliográfico, es una nueva arista de la sistematización como método de la ciencia bibliográfica en su nivel de ciencia aplicada. A Garfield y sus colaboradores se debe también la creación de una fórmula para medir el factor de impacto de la literatura científica, útil para conocer la frecuencia con que la información contenida en las publicaciones periódicas es utilizada por los investigadores para introducirla en la actividad científica y transformarla en nuevos conocimientos.
La cooperación, el libre acceso y la tecnología bibliotecaria
Debe decirse que es indudable que el siglo XX se caracteriza por la cooperación entre las bibliotecas que ha ido in crescendo, y que se manifiesta de diversas maneras. Pero durante el siglo XX y lo que va del XXI se producen también revoluciones sociales que eliminan el analfabetismo y favorecen realmente el libre acceso a las bibliotecas de todas las capas de la población.
Las aplicaciones tecnológicas en las bibliotecas se producen fundamentalmente durante el siglo XX, en rápida sucesión, dado el ritmo vertiginoso que adquieren en ese siglo los desarrollos tecnológicos en general. No es fácil encontrar fechas exactas de inicio de cada una de esas aplicaciones, algunas de las cuales se producen, al parecer, simultáneamente. La tecnología aplicada a las bibliotecas ha evolucionado desde las mecánicas hasta el empleo reciente de los medios telemáticos.
Montacargas, cadenas de trasmisión para llevar los documentos de los depósitos a las salas de lectura y viceversa, tubos neumáticos y estanterías compactas se encuentran entre las aplicaciones mecánicas.
Entre las primeras formas que se utilizan para almacenar y recuperar información por medios no tradicionales aparecen las tarjetas perforadas que fueron empleadas por las bibliotecas en la conformación de catálogos y controles de circulación (6). Para estos últimos han existido también dispositivos que van desde los mecánicos hasta los digitalizados en la actualidad.
Se emplean teléfonos especiales, situados en las salas de lectura, para activar señales lumínicas que identifican en los depósitos los documentos solicitados, mediante el discado de sus códigos de domicilio. La telefonía ha servido para el intercambio de información mediante el telex y el fax y, más recientemente, para facilitar la comunicación a distancia entre equipos computarizados.
La microfilmación, por su parte, ha desempeñado un papel importante en el almacenamiento de información con vistas a su conservación, recuperación y difusión, junto con otros medios reprográficos (7), surgidos después, de carácter fotográfico, térmico y electrostático. Se han empleado en las adquisiciones, para compartir recursos y para servir a los lectores.
Época audiovisual
Con el tiempo se presenta la necesidad de aumentar la rapidez de comunicación. Se produce el período de los medios audiovisuales, como nuevos medios técnicos a emplear por los emisores de información. La tecnología audiovisual incluye las técnicas de grabación que comprenden al disco, película muda primero y sonora más tarde.
Junto a los equipos empleados para microfilmar documentos se incorporan otros, electromecánicos y ópticos, necesarios para recuperar y consultar la información en esos soportes. Dada la diversidad de documentos audiovisuales que se han ido incorporando a las colecciones bibliotecarias, se introducen también aquellos equipos que permiten su consulta y reproducción.
Época de la reproducción electrónica
Pero es innegable que la aplicación tecnológica que más ha revolucionado el mundo de las bibliotecas, los archivos y la bibliografía es la computación y su combinación actual con las telecomunicaciones, lo que ha venido a sustituir, con una eficiencia infinitamente mayor, a no pocas de las aplicaciones anteriores al favorecer no sólo el almacenamiento y recuperación de la información, sino también su procesamiento, transformación y trasmisión e, incluso, la generación de nueva información por medios electrónicos. Y ha favorecido también los estudios bibliométricos, informétricos y cienciométricos propios de la investigación en el sector.
A partir de la II Guerra Mundial nace, con los ordenadores, el período de los medios electrónicos, acompañado por el aumento exponencial de la información lo que modifica el objetivo de los servicios de información a los lectores, pasándose de la información exhaustiva a la selectiva. Surgen las bases de datos y redes automatizadas de información bibliográfica a distintos niveles.
La bibliografología
O. P. Korchunov propone la teoría bibliografológica en su libro titulado Curso general de bibliografía, publicado en 1981 (8). Este autor argumenta el carácter de ciencia social de la bibliografía en tanto estudia las tendencias, regularidades y leyes de la producción y circulación social de las compilaciones bibliográficas y los procesos bibliográficos. La denomina como bibliografología porque el uso del término “bibliografía” resulta polisémico, como no escapa a la comprensión del lector (bibliografía = producto del trabajo bibliográfico; bibliografía = disciplina científica; bibliografía = fuentes que se consultan para un estudio o investigación) y la polisemia no es propia del lenguaje científico.
La bibliotecología como ciencia
Durante el siglo XX los avances de la bibliotecología en el mundo se aceleran, sobre todo después de la aparición de la Federación Internacional de Asociaciones e Instituciones Bibliotecarias fundada en 1927, creada por acuerdo de los representantes de asociaciones de 15 países durante la celebración del cincuentenario de la Library Association (9). A partir de entonces la creación de esas asociaciones se extiende a casi todas las naciones del orbe.
Según refleja la literatura profesional, durante el siglo XX se inician y extienden las investigaciones bibliotecológicas con aplicación de métodos propios y de otros tomados de las ciencias sociales. La disciplina alcanza su verdadero rango de ciencia, sobre todo cuando las investigaciones se fundamentan en las leyes y regularidades del fenómeno bibliotecario.
Otra peculiaridad de las investigaciones bibliotecológicas durante el siglo XX es que la bibliotecología, como otras ciencias sociales, experimenta un proceso de matematización aplicándose en sus estudios métodos y modelos matemáticos basados mayormente en conceptos asequibles a la medición.
<< Shiyali Ramamrita Ranganathan
A fines de la década del 70 el uso de modelos matemáticos en el estudio del fenómeno bibliotecario no era un instrumento corriente. Sin embargo, desde entonces se produce cierto crecimiento vertiginoso (10). Ya en la década de los 80 existe un volumen suficiente como para reconocer a la bibliotecometría, propuesta por Ranganathan con anterioridad, como disciplina instrumental de la bibliotecología. En esas aplicaciones, como en otras ciencias, aparecen métodos y modelos que son útiles para modelar tendencias mediante el empleo de leyes estadísticas y otros útiles para reflejar situaciones puntuales, concretas. El papel determinante lo desempeñan los modelos que se basan en la medición, tomados de la estadística no paramétrica y de la estadística paramétrica, o creados como parte del cuerpo teórico de la bibliotecología. La aplicación de herramientas de optimización y asignación de recursos ayuda, entre otros, a determinar el uso más adecuado de los medios disponibles para alcanzar los objetivos deseados. (11)
Recientemente se han venido contraponiendo los paradigmas cuantitativo y cualitativo en las investigaciones sociológicas, incluidas las bibliotecológicas, contradicción que no tiene realmente razón de ser. El empleo combinado de lo cuantitativo y lo cualitativo, o de uno de ellos, dependerá de los fines específicos que se proponga cada proyecto de investigación científica (“controlar y predecir” o “entender y conocer”), del empleo que se pretenda hacer de los resultados que se obtengan y de las posibilidades que ofrezca la manifestación concreta del objeto que se estudia. En todo caso será necesaria la definición clara y precisa que delimite cualitativamente los elementos relacionados con el problema de investigación propuesto, lo que favorecerá la posible aplicación del paradigma cuantitativo y la interpretación cualitativa de los resultados alcanzados con su aplicación. Lo cualitativo es pre cuantitativo y post cuantitativo. (12)
Notas
(1) Malclés, Noelle Louise. La bibliografía. – Buenos Aires: Editorial Universitaria de Buenos Aires, 1960
(2) López Llepes José. La documentación como disciplina. Teoría e historia. Pamplona: Universidad de Navarra, 1995.
(3) Currás, Emilia. Las ciencias de la documentación. Bibliotecología, Archivología, Documentación e Información. – Barcelona: Mitre, 1982.
(4) Ibid.
(5) ALA World Encyclopedia of Library and Information Sciences. -- 2da. Ed. -- Chicago: American Library Association, 1986.
(6) Ibíd.
(7) Término que aparece en la literatura bibliotecológica durante los años 60 del pasado siglo –aunque en otros sectores aparece desde los 50– y que se emplea para designar a “los medios de comunicación visual bidimensionales”
(8) Korchunov, O.P. Bibliografiya: Obschii kurs – Moskva: Kniga, 1981.
(9) Ibíd.
(10) Llorente, Marta. Tendencias de la literatura sobre modelación matemática aplicada a la actividad bibliotecaria. 80 h.-1986. Mecanografiado. En la portada: Ciudad de La Habana, Trabajo de diploma de Información Científico Técnica y Bibliotecología. Universidad de La Habana
(11) Setién Quesada, Emilio. La programación lineal y los presupuestos de adquisición de libros en las bibliotecas. Bibliotecas (La Habana) 36(1-2):19-28; ene-dic, 1999.
(12) Setién Quesada, Emilio. Métodos cualitativos y cuantitativos en Bibliotecología. Ciencias de la información 36(3):29-37, dic, 2005