Posta Cosaca en el Moncada<< Posta Cosaca, dibujo de Ommer de Gell, 1840.
Siempre he escuchado a Fidel señalar que el factor inesperado –que a su vez hizo perder el factor sorpresa– cuando los asaltantes todavía no habían entrado al cuartel Moncada lo fue la “posta cosaca” (patrulla), que rondaba los perímetros del cuartel para redoblar la guardia que protegía el regimiento con motivo de los carnavales:
“El elemento sorpresa era el factor decisivo de la operación donde estaba en juego la ocupación de la segunda fortaleza militar del país con más de mil hombres y se habría podido tomar –precisa Fidel. Aún hoy pienso que el plan no era un mal plan, era un buen plan... La acción fue planeada durante el carnaval santiaguero para poder movilizar las fuerzas, precisamente en esos días los militares redoblaron la guardia alrededor del regimiento. Esto complicó la situación definitivamente. Fue el choque alrededor del cuartel y por la calle principal lo cual originó el combate afuera. De lo contrario habrían podido tomarlo perfectamente bien... La crisis se produce porque la posta cosaca venía en esta dirección hacia acá, pero un carro había pasado delante de nosotros, el que tenía que desarmarla, y llevaba cien metros delante de nosotros y la desarmó, pero la posta cosaca vio pasar el primer carro y se quedó mirando. Y cuando vio que el automóvil desarmó la posta allí, se puso en guardia y alerta. Se movilizó el regimiento y organizó la defensa. El plan debía empezar cuando franqueara la posta. Entonces hubieran seguido sin hacerle caso a esta, a los otros carros y habrían tomado el lugar. El resultado fue que el combate se empieza a desarrollar fuera del cuartel, y el combate tenía que desarrollarse dentro del cuartel. Fue el más grave. Si no llega a ocurrir el incidente de la posta cosaca, nosotros tomamos el cuartel, porque la sorpresa era total. Era un buen plan. Y si fuera necesario hacer un plan ahora con la experiencia que ya tenemos, haríamos un plan más o menos igual. El plan era bueno”. (1)
Nuestra curiosidad por conocer los orígenes de este elemento que tuvo su resonancia en nuestro país y a la vez tal impacto en un acontecimiento de la magnitud histórica del Asalto al Cuartel Moncada nos llevó a indagar las fuentes de la organización militar de los cosacos.
Los registros históricos de los cosacos antes del siglo XVI son escasos. En el siglo XV se describía la sociedad cosaca como una difusa federación de comunidades independientes, que formaban a menudo ejércitos locales completamente separados de los estados vecinos (como por ejemplo Polonia, el Gran Ducado de Moscú o el Khanato de Crimea).
Editorial Ariel S. A., Barcelona, 2002. >>
Los cosacos rusos desempeñaron un papel clave durante la expansión del Imperio Ruso en Siberia, el Cáucaso y Asia Central durante los siglos XVII y XIX. Los cosacos sirvieron como guardianes de las fronteras y protectores de ciudades, fuertes, asentamientos y puestos comerciales y también llegaron a representar una parte significativa del ejército ruso. Las unidades cosacas desempeñaron un papel importante en muchas guerras de los siglos XVII, XVIII y XIX como por ejemplo las guerras ruso-turca y la ruso-persa. En emboscadas, misiones de alto riesgo y operaciones especiales las tropas cosacas eran imbatibles.
Militarmente, los cosacos se dividían en ejércitos o huestes (voisko). Estos se dividían en regimientos, que a su vez estaban integrados por escuadrones (sotnias, palabra que significa cien o ciento). Cada voisko estaba a cargo de un atamán, la máxima autoridad militar de las huestes y comunidades cosacas locales; la confirmación oficial en este cargo venía directamente del zar, pero el nombrado para el puesto debía ser siempre cosaco de origen. La capacidad de respuesta de los cosacos ante una amenaza bélica era extraordinaria para la época.
El siglo XVII vio el conflicto por el control del Amur –uno de los mayores ríos del Lejano Oriente– entre los rusos, que se expandían por la Siberia oriental, y el recientemente ascendido Imperio Qing (2), cuyas bases originales estaban en el sudeste de Manchuria. Tras acabar con las rebeliones de los legitimistas Ming, el foco de conflictos armados del Imperio Qing se desplazó a los límites septentrionales del territorio, donde los rusos, en plena expansión territorial en Siberia y hacia la costa del Pacífico, habían llegado ya hasta las tierras ancestrales de los manchúes en el nordeste, en la región del río Amur. A partir de que el Imperio Ruso se movilizó para conquistar esta inmensa extensión de territorio aun virgen, el río Amur se convertiría en un símbolo significativo y un importante factor geopolítico en las relaciones ruso-chinas.
Dos expediciones de cosacos rusos liderados por Vassili Poyarkov y Yerofey Khabarov exploraron el Amur y sus afluentes en 1643-44 y 1649-51, respectivamente. Los cosacos establecieron el fuerte de Albazin en el curso superior del Amur, en el lugar de la antigua capital de los solons. En ese momento, los Qing estaban ocupados con la conquista de China; pero unas décadas más tarde, durante el reinado de Kangxi, dirigieron su atención a su patio del norte de Manchuria. Se restableció Aigun cerca del supuesto sitio Ming (aprox. 1683-84) y antes fueron enviadas varias expediciones militares para desalojar a los rusos, cuyo establecimiento de Albazin había privado a los gobernantes Manchú de los tributos de pieles que los pueblos de la región, solons y daurs, les pagan anteriormente. Albazin cayó durante una breve campaña militar en 1685.
Ansioso de evitar una temida alianza entre mongoles y rusos, el emperador Kangxi dio prioridad al establecimiento de un pacto con los segundos. Tras atacar y sitiar la colonia rusa de Albazin, el emperador ofreció a los rusos, representados por Fiódor Golovin, emisario del zar Pedro el Grande, un pacto de no agresión.
Las hostilidades concluyeron el 27 de agosto 1689 con la firma del Tratado de Nerchinsk (3) que fue el primero suscrito por China con una potencia europea, en este caso el Imperio Ruso. El tratado delimitaba de forma oficial las fronteras entre China y Rusia y ponía fin a una serie de conflictos entre las tropas chinas estacionadas en Manchuria y diversas colonias rusas como Albazín y Nérchinsk, pobladas en su mayor parte por cosacos y tunguses. Establecía los límites territoriales entre la Rusia zarista y el Imperio Qing, y los negociadores manchúes aceptaron hacer algunas concesiones comerciales a los rusos a cambio de la retirada de estos a la parte norte del Amur. La paz con Rusia permitía a la corte Qing concentrar los esfuerzos militares en la guerra con los mongoles orientales.
<< Nikolai N. Muraviov –Amursky
Los rusos reaparecieron en el río Amur a mediados del siglo XIX, aprovechando la debilidad de la dinastía Qing y a pesar de los tratados de 1689, se instalaron en la desembocadura del río. Fue creada la Hueste de Cosacos del Amura partir de los cosacos realojados en la región asignándoles a estos las tareas más difíciles. Su población formada por 120 asentamientos contaba en 1889 con 49.200 personas. El cometido principal de aquellas colonias de cosacos era el de defender los territorios recientemente conquistados, aunque las comunidades cosacas también habrían de recibir ayuda de jornaleros chinos, que conjuntamente con los cosacos vivían condenados a destierro a Siberia.
La creación de la posta cosaca (4) corresponde al conde Nikolai Muraviov-Amursky, en ese entonces Gobernador General de Siberia Oriental, con el fin de contrarrestar los ataques sorpresivos de los guerreros manchúes logrando así el control de la frontera. Por primera vez apareció el 14 de mayo 1856 en la desembocadura del río Kotomandy, y la otra en la confluencia con el Shilka Argun. Cada posta debió contar al menos de 50 cosacos, y además de tener los avituallamientos necesarios realizaban el patrullaje permanente en un tramo fronterizo asignado, evitando así la entrada sorpresiva de los guerreros manchúes. En toda la frontera se situaron centenares, convirtiéndose estas por su efectividad en el pilar de una línea de frontera controlada.
Tras los éxitos en la consolidación de la frontera el emperador Alejandro concedió el derecho a Muraviov a conducir las negociaciones con los dirigentes manchúes. Fue un éxito en su avance administrativo en el Cáucaso Occidental por lo que se convirtió en uno de los más jóvenes generales del Imperio Ruso. Añadiéndosele a su titulo el de Amursky (del Amur). En 1857, Nikolai Muraviev-Amurski, siendo gobernador general de Siberia, lanza por vez primera la idea de la construcción de un ferrocarril entre Moscú y Siberia.
Firma del Tratado de Aigun, 16 de mayo de 1858 >>
Las negociaciones conducidas por Muraviov dieron lugar a la firma del Tratado de Aigun (5) suscrito en 1858 entre los representantes del Imperio Ruso y la dinastía Qing de China en la localidad manchú de Aigun. Se trata de uno de tantos "tratados desiguales" que China se vio obligada a firmar con las potencias extranjeras durante el siglo XIX. El tratado era en realidad era una revisión del anterior (Tratado de Nerchinsk de 1689) en el cual se acordaron por primera vez las fronteras entre China y Rusia. Tras el nuevo acuerdo de Aigun, China cedió a Rusia sus territorios situados a la izquierda del río Amur y en los montes Sikhote-Alin. Aunque no se mencionaba en el tratado, China también renunció a partir de entonces a sus reclamaciones sobre la isla de Sajalín, dejando vía libre a la colonización de la misma por parte de rusos y japoneses, quienes ya se habían delimitado sus zonas de influencia en la isla en 1855. Se acordó también que los ríos Amur, Sungari y Ussuri serían abiertos exclusivamente al tráfico de buques chinos y rusos, y que no existirían restricciones al comercio entre ambas potencias en el área. Los residentes manchúes que quedaron en la zona rusa fueron autorizados a permanecer en sus hogares y comerciar libremente con los establecidos al otro lado de la frontera. Por último, se acordó que las islas situadas en los ríos Amur y Ussuri serían gobernadas de forma conjunta por ambos países. Con el fin de no dar lugar a equívocos, ambas partes conservaron copias del tratado en lengua manchú. Rusia también conservó otra en ruso y China otra en mongol.
<< Distribución de territorios según el Tratado de Aigun
En consecuencia, Albazin, que quedaba en territorio chino, fue destruida y abandonada. Pedro el Grande conseguía como contrapartida una paz duradera con el emperador Kangxi y sus descendientes, además de privilegiadas relaciones comerciales con el Imperio Qing. La misma redacción del acuerdo fue laboriosa, ya que en la corte de los Qing se desconocía el ruso. Por ello, en la firma del tratado fueron de vital importancia los misioneros jesuitas de la corte de Kangxi, que sirvieron como traductores del chino al latín, idioma que los rusos conocían. Finalmente, el tratado fue redactado en manchú, ruso y latín.
Las postas cosacas se convirtieron en baluarte de la protección a las fortalezas de Rusia en el Lejano Oriente para contraatacar a británicos y franceses, fueron utilizadas en el Mar Negro, para alcanzar la costa del Océano Pacífico e incluso en la incursión rusa a Alaska, desde donde quizás provenga la terminología llegada hasta nuestro país.
Monumento a Muraviov -Amursky >>
Notas
(1) Cien Horas con Fidel, conversaciones con Ignacio Ramonet. Editado por Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, tercera edición, La Habana, 2006, pp. 145-177.
(2) Los Cosacos, de John Ure, Editorial Ariel S. A., Barcelona, 2002.
(3) Ibídem.
(4) Historia de las postas cosacas en el Amur, por Vladimir. V. Kriukov, ataman de las tropas cosacas de la Región del Amur. A propósito del 150 aniversario de la firma del Tratado de Aigun y el 200 aniversario del natalicio del Conde Nikolai Muraviov-Amursky Jabarosk, 2008.
(5) Los Cosacos, de John Ure, Editorial Ariel S. A., Barcelona, 2002.